Tras un nuevo desprendimiento bajo el viaducto y la negativa reiterada del Ayuntamiento a emitir un informe técnico, la Plataforma por la Integración Ferroviaria lanza una campaña reclamando su realización inmediata. “No es política, es seguridad pública”.
El pasado miércoles 6 de mayo, sobre las 20:30 de la tarde, la vieja mole de hormigón del viaducto de Arco de Ladrillo volvió a dar un aviso. Un vecino que caminaba por el paso inferior avisó a través de la comunidad vecinal Aldea Pucela cómo varios cascotes cayeron a escasos centímetros de él y de otra pareja. Aunque las piedras se desintegraron al golpear el suelo, el susto fue suficiente para motivar una llamada inmediata al 092. Todo esto, apenas un par de semanas después de que los vecinos soportaran obras nocturnas e insomnio por un nuevo parcheo de urgencia en la estructura.
Sin embargo, en el número 1 de la Plaza Mayor el cielo parece seguir despejado. Apenas unas horas después del incidente, el concejal de Movilidad, Alberto Gutiérrez Alberca, desmintió en la cadena SER que hubiera ocurrido tal desprendimiento. Según su versión, tras enviar a un ingeniero técnico a revisar la zona durante la mañana, “no hay ninguna incidencia y todo transcurre con normalidad”.
El muro institucional: sin informe “por buena conciencia”
El choque entre la alerta a pie de calle y la extrema tranquilidad institucional no es nuevo. De hecho, el estado del viaducto se ha convertido en un auténtico tabú oficial. Pese a que hace apenas una semana publicábamos en La Otra Pucela el historial crítico de la infraestructura, un viaducto zombi cuyas vigas llegaron a perder el 40% de su capacidad portante, según una nota técnica municipal, y que el actual equipo de gobierno se ha negado de forma reiterada a elaborar un dictamen técnico exhaustivo que garantice su estabilidad.
La negativa más sonada se vivió en el Pleno del pasado mes de enero. Ante la petición de encargar un estudio independiente que clarificara el estado del viaducto tras la aparición de nuevas grietas, el equipo de gobierno impuso su mayoría para frenarlo. Su argumento para tranquilizar a la ciudad no se basó en estudios ni mediciones, sino en una frase del alcalde que quedó en el acta para la posteridad: “La mejor almohada es una buena conciencia”.
La vía vecinal: un trámite de segundos
Ante la negativa política a evaluar de manera transparente el riesgo real, la sociedad civil ha decidido poner pie en pared. La Plataforma por la Integración Ferroviaria, apoyándose en el entorno colaborativo de Aldea Pucela, ha lanzado una campaña de respuesta ciudadana.
El mensaje que trasladan es tajante: pedir un informe inmediato del estado de esta mole ha dejado de ser un tema de debate sobre urbanismo. Insisten en que se ha convertido en una cuestión estricta de seguridad pública y responsabilidad vecinal máxima. No es política, es prevención.
Para sortear el muro burocrático, han habilitado una herramienta digital muy sencilla, un sistema que, con un par de clics, redirige fácilmente al usuario al canal oficial de WhatsApp del Ayuntamiento de Valladolid con la reclamación ya preparada. El objetivo es hacer llegar a la atención ciudadana municipal peticiones formales para forzar al Consistorio a emitir, de una vez por todas, el documento que acredite si el viaducto por el que pasan a diario miles de conductores y peatones es seguro o si, por el contrario, estamos ante un peligro ignorado.
Cómo participar
Si quieres unirte a la iniciativa y registrar en segundos tu propia solicitud de informe de seguridad en el WhatsApp del Ayuntamiento, puedes acceder a la herramienta a través de la web de la campaña vecinal.


