Diego Uña: Correr San Isidro, los pinos y la ciudad para no dejarse ganar

Tras una vida ligada al tejido social de San Isidro, Diego ha convertido el atletismo en una herramienta de reconstrucción. Ahora afronta el desafío de completar las “Cinco grandes” maratones de España (Valencia, Sevilla, San Sebastián, Madrid y Barcelona): si lo logra, podría ser la primera persona con su condición en cerrar este circuito nacional.

Diego Uña no entiende su vida sin Valladolid, pero sobre todo no la entiende sin San Isidro. Hablar con él es recorrer la historia de un barrio que se construyó a base de comunidad: recuerda con nitidez la creación del cine de barrio, las reuniones en la asociación juvenil o las canchas donde, durante 30 años, fue entrenador de baloncesto femenino en el CD San Isidro.

Hoy, Diego ya no corre tras un balón, sino por los senderos de los pinos y las riberas. Con un 66% de discapacidad física por parálisis cerebral y una hemiplejia en el lado derecho, su objetivo no es solo batir marcas, sino desafiar la mirada externa que, a menudo, lo encasilla antes por su condición que por su trayectoria.

Pregunta: ¿Cómo influye esa mirada del entorno en tu día a día en la ciudad?

Respuesta: Tengo la discapacidad desde los 6 meses de vida. Mi autopercepción se ha formado en torno a ella, pero también en torno a cómo me ve el resto. Muchas veces la mirada se dirige antes a las características físicas que a las personales. A nivel laboral, por ejemplo, es frecuente que se te encasille exclusivamente en determinadas labores, limitando tus capacidades de antemano.

P: El atletismo llegó tras un cambio físico importante y un susto en la montaña. ¿Qué significa para ti entrenar en Valladolid?

R: Valladolid es una ciudad casi perfecta para el deporte por su tamaño; te permite equilibrar la vida. Pero también es dura: el frío y el calor extremos forjan un carácter duro en el deportista local. Mis entrenamientos pasan muchas horas en el Pinar de Antequera y a orillas del Pisuerga y el Esgueva.

P: Sin embargo, señalas que la ciudad tiene algunas asignaturas pendientes con quienes practicáis deporte al aire libre.

R: Sí. Los corredores de aquí tenemos el privilegio de tener los pinos, pero cuando cae el sol la cosa cambia. Muchos nos tenemos que ir al “Kilometrín” de Arroyo porque tiene luz artificial. Valladolid tiene su propio espacio llamado igual, pero carece de iluminación. Eso hace que, gran parte del año, el espacio de la capital sea inútil al anochecer. Es una demanda clara que el Ayuntamiento debería atender.

El reto de las maratones: “Yo sí valgo” y el camino a las “Cinco Grandes”

Tras perder su empleo hace dos años, Diego sufrió un golpe anímico profundo. Fue entonces cuando decidió que correr no sería solo una cuestión de salud, sino un compromiso social. Su proyecto de completar maratones nació de una necesidad de demostrarse —y demostrar— que la determinación rompe diagnósticos. Ahora, ese camino tiene un hito histórico a la vista: ser la primera persona con parálisis cerebral en completar las “Cinco Grandes” de España (Sevilla, Valencia, San Sebastián, Madrid y Barcelona).

Completó Valencia en 2023 y Sevilla en 2025, esta última bajo un dolor extremo que terminó revelando un quiste en la columna y artrosis. El mensaje médico fue tajante: quizá no podría volver a correr.

P: Ante un diagnóstico que dice “no puedes”, tú decides preparar San Sebastián para seguir adelante con el reto de las cinco maratones.

R: Si alguien me dice que no puedo, ya tengo la mayor de mis razones. Fue un proceso de “CACOS” (caminar y correr) durante semanas, con muchísimo trabajo de gimnasio. Me planté solo en San Sebastián y crucé la meta en 4:29:04, mi mejor marca personal. Me sirvió para que, cuando dude de mí, pueda mirar atrás y decir: lo hiciste, lo lograste.

P: Tu próximo gran objetivo es Madrid, en abril de 2026, y cerrar después el círculo en Barcelona para ser el primero en conseguirlo. ¿Qué supondría para ti?

R: Madrid es la clave por su perfil, con muchísimas cuestas al final y el riesgo de altas temperaturas. Para mí el reto no es solo terminar, sino hacerlo dentro del tiempo oficial, como cualquier otro corredor. Completar las “Cinco Grandes” es una forma de decir que aquí estoy, de demostrar que valgo y de visibilizar que podemos alcanzar metas que parecen quimeras.

Hacer comunidad desde la singularidad

Diego vuelca su proceso en su perfil de Instagram (@correrconparalisiscerebral), que utiliza como diario y herramienta de salud mental. Pero más allá de los kilómetros, lo que este vecino de San Isidro busca es una ciudad más unida.

P: Si todo sale bien y logras ser el primero en completar este reto nacional, ¿qué te gustaría que sintieran tus vecinos de Valladolid?

R: Me gustaría que se alegraran simplemente porque piensen que soy una buena persona, más allá de la discapacidad. Y que sientan orgullo por una meta que es compartida. En un momento donde parece que todo nos separa, necesitamos encontrar puntos de unión entre los pucelanos.

P: ¿Qué mensaje le mandas a la gente de tus barrios?

R: Que desde la singularidad todos podemos aportar. Compartámoslas, hagamos comunidad y presumamos de crear ciudad. Construyamos una Valladolid viva de la que sentirnos orgullosos.