Valladolid en la encrucijada: Una radiografía vecinal a las puertas de las urnas

A solo dos días de unas elecciones autonómicas decisivas para el futuro de nuestra región y nuestra ciudad, queremos compartir una reflexión abierta con todos los vecinos y vecinas. Más allá del ruido político y las disputas nacionales, ¿en qué punto se encuentra Valladolid y hacia dónde vamos?

Foto de Sira - CC BY SA 4.0

A simple vista, el clima general parece dominado por cierta fatiga y desapego hacia la política institucional. Sin embargo, quienes toman el pulso diario a los barrios saben que bajo esa capa de aparente apatía late una comunidad en constante ebullición. En Aldea Pucela hemos sido testigos de un interés real y profundo por entender cómo nos afectan las decisiones de la Junta en nuestro día a día. El ciudadano no es que carezca de interés, es que a menudo se encuentra huérfano de canales que le expliquen, sin ruido, cómo influye el gobierno autonómico en su centro de salud o en su calle.

Por eso, cuando organizamos los directos con los candidatos, la respuesta fue reveladora. Quisimos que los vecinos preguntaran sin filtros, aunque lamentablemente la experiencia quedó incompleta: la falta de respuesta del Partido Popular y Vox a participar privó a la ciudadanía de contrastar todas las propuestas en un foro abierto.

Pese a estas ausencias, la sed de información útil es innegable. Lo demuestran las más de 13.000 personas que ya han utilizado nuestro comparador de programas electorales. Y aunque históricamente, el interés “de la calle” es más visceral en las municipales, porque el vecino ve el bache o la farola fundida, en estas autonómicas estamos logrando romper esa barrera pedagógica.

Y es vital que lo hagamos, porque si trazamos una radiografía de la ciudad, los retos que enfrentamos son formidables y no entienden de las siglas ni de la polarización que domina el debate nacional. Desde nuestra comunidad no se hacen críticas para atacar a una administración u otra, se canaliza el hartazgo constructivo de vecinos que llevan años, e incluso décadas, esperando soluciones.

La parálisis de nuestro futuro y el riesgo de aislamiento

El primer gran nubarrón que se cierne sobre Valladolid es de carácter estructural y económico. Existe una inmensa preocupación por la parálisis de la integración ferroviaria en superficie. Hablamos de un proyecto que en su día consiguió un consenso transversal, que contaba con financiación y estaba en marcha. Al incumplir y romper el Ayuntamiento y la Junta el convenio de 2017, la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) ha quedado sin objeto social y abocada a la disolución.

Las consecuencias de esta decisión política son dramáticas: ambas administraciones podrían tener que asumir unos 100 millones de euros de deuda cada una. A los vecinos les aterra comprobar que, por el mero hecho de tensar la cuerda política, nos quedamos con una deuda ruinosa a cambio de absolutamente nada. ¿Qué servicios públicos se verán recortados mañana para pagar esa deuda hoy? Nadie ha presentado aún un proyecto alternativo de soterramiento con viabilidad técnica y económica demostrada, pero sí se han paralizado obras de permeabilidad vitales.

El símbolo más doloroso de este naufragio es la ‘Pasarela de la vergüenza’ en la Ciudad de la Comunicación. Lo que iba a ser un paso subterráneo amplio y moderno es hoy una estructura “temporal” de 400 metros que familias enteras se ven obligadas a cruzar hasta seis veces al día. Para visibilizar este drama, desde la Plataforma por la Integración Ferroviaria se impulsó el imprescindible documental “La ciudad de la INcomunicación”.

Pero esta falta de visión a largo plazo no se limita a las vías del tren. Lo observamos en el despilfarro de más de 5 millones de euros para parchear una actual Estación de Autobuses que, según los compromisos adquiridos, debía ser demolida para levantar una gran intermodal en Las Delicias. Lo sufrimos también a nivel autonómico, donde la ciudadanía sigue clamando en el desierto por un Cercanías que conecte el eje Palencia - Valladolid - Medina del Campo, una arteria vital que la Junta sigue sin apoyar.

Las arterias cotidianas: Movilidad y el reto del alfoz

Una ciudad, sin embargo, no solo se resiente por sus macroproyectos; también se asfixia en sus arterias cotidianas. Compañeros de nuestra comunidad vinculados a la Asamblea Ciclista de Valladolid (ASCIVA) nos insisten en un cambio de paradigma urgente: la bicicleta no es ocio, es transporte para ir a trabajar. Necesitamos carriles bici de calidad que vertebren la ciudad, como urge en el Paseo Zorrilla, y no carriles pintados “donde no molesten”.

El carril bici a ninguna parte

A la par, asistimos a la degradación de servicios públicos esenciales. AUVASA acumula años de quejas por el incumplimiento de horarios y frecuencias, un deterioro que también empezamos a notar en el sistema de alquiler de bicicletas BIKI.

Si ampliamos el foco más allá del cartel de fin de ciudad, el panorama metropolitano es desolador. En un radio de apenas 20 kilómetros vivimos unas 420.000 personas, pero la falta de gestión conjunta con municipios como Arroyo de la Encomienda, Zaratán o Laguna de Duero nos aísla. Urge que la Junta cree y dote de financiación un consorcio unificado para organizar el autobús, la bicicleta, el taxi, la seguridad y la recogida de basuras. Las reticencias parecen nacer del miedo a perder control sobre un ente independiente, pero el coste lo pagan los ciudadanos con su tiempo y su dinero.

El estado de bienestar a pie de calle: Sanidad, limpieza y vivienda

Todo esto se traduce en realidades muy duras cuando bajamos a los barrios y topamos con las competencias directas de la Junta en materia de Sanidad. El caso más sangrante es la reforma del Hospital Clínico Universitario: más de una década de retraso para un centro que atiende a 250.000 usuarios, condenados a habitaciones de tres camas e instalaciones ancladas en el siglo pasado.

El mapa del abandono se extiende barrio a barrio. En Delicias, el Centro de Especialidades sigue cerrado mientras los vecinos claman por un nuevo ambulatorio y por educadores que favorezcan la inclusión. En Arturo Eyries, Pilarica y Circular, las reformas de sus centros de salud son ya reclamos históricos. Y frente a esto, una ceguera total ante el reto demográfico: zonas como Covaresa o La Victoria, antaño barrios de aluvión joven, hoy están llenas de jubilados. Sus vecinos no piden imposibles, exigen que sus parcelas dotacionales no se privaticen para hacer viviendas, sino que alberguen los Centros de Día que nuestros mayores necesitan con urgencia.

A pie de calle, la frustración se cronifica porque el esfuerzo fiscal no retorna. Soportamos una tasa de basuras de unos 70€ de media sin la bajada del IBI equivalente, mientras llevamos dos años y medio esperando un “plan de choque” contra la suciedad que nunca llega. Si hablamos de abandono institucional crónico, ahí está el Barrio España, peleando desde hace 40 años por la limpieza y la erradicación de infraviviendas y talleres clandestinos. O Vadillos, Circular y San Juan, exigiendo adecentar sus plazas, ejecutar el paso paralizado entre Unión y Pelícano, y desarrollar de una vez las viviendas en el viejo cuartel de la Guardia Civil.

Basura acumulada en la calle Salve Regina

Precisamente la vivienda se ha convertido en el drama silencioso que atraviesa todos los distritos. Con alquileres disparados por encima de los 700 euros, Valladolid muta peligrosamente hacia una ‘ciudad dormitorio’. Estamos expulsando a los vallisoletanos de su propia ciudad, sustituidos por un efecto llamada de capitalinos madrileños que encuentran aquí precios que, si bien son razonables para Madrid, resultan asfixiantes para nuestros vecinos.

Polarización frente a vecindad: la elección definitiva

Frente a esta avalancha de retos, cabría esperar un frente institucional y social unido. Por desgracia, nos topamos con un muro de polarización. La tendencia a “nacionalizar” problemas puramente locales y tildar de partidista cualquier iniciativa vecinal es el mayor freno para nuestro progreso.

En Aldea Pucela lo hemos sufrido en carne propia con intentos de deslegitimación pública por parte del actual gobierno municipal. Es una alarmante falta de altura política ser incapaz de entender que somos más de 6.000 vecinos, de todas las ideologías, unidos por el simple deseo de mejorar nuestra ciudad. Intentan polarizar el debate, enfangándolo con la bronca del Congreso, para no tener que rendir cuentas sobre la gestión diaria.

Este clima institucional, sumado a un urbanismo hostil y a la inestabilidad económica, abona el terreno para un individualismo creciente. Las asociaciones vecinales históricas, auténtica alma de Valladolid, sufren una crisis de relevo generacional preocupante. Afortunadamente, no todo está perdido; vemos brotes de esperanza y renovación joven en algunas agrupaciones como ASCIVA. Desde Aldea Pucela, nuestra misión es ser ese puente: digitalizar la participación y apoyar las causas de los barrios para que, quien no pueda acudir a una reunión presencial, colabore desde su móvil.

Un momento decisivo para el futuro de Valladolid

Desde hace tiempo conocemos el interés de grandes proyectos empresariales por instalarse en Valladolid. Nuestra ubicación, las comunicaciones por Alta Velocidad y nuestros centros universitarios y de FP nos hacen enormemente atractivos.

Por eso, a pocos días de las urnas, Valladolid tiene que decidir si quiere subir posiciones en la “liga” de ciudades de España (junto a Zaragoza, Málaga o Bilbao), o quedarse atascada. Y ascender en esa liga exige, innegablemente, transformar y dignificar los servicios públicos.

Si nuestras instituciones siguen enredadas en la polarización y dan la espalda a las reivindicaciones constructivas de los barrios, el riesgo de quedarnos en el furgón de cola no es una amenaza política, es una triste realidad.

Todo este entramado de decisiones políticas, económicas y sociales confluye en este fin de semana.

Este domingo, votemos pensando en nuestra ciudad.



¿Qué es Aldea Pucela?
Para quienes acabáis de llegar, Aldea Pucela nació en noviembre de 2024 cuando tres vecinos (@Spacebom, @Yustin y un servidor) decidimos recuperar el espíritu de los foros de ciudad de los años 2000, adaptado al siglo XXI. Hoy somos más de 6.000 personas compartiendo una plataforma de participación ciudadana 100% independiente.

Hemos creado herramientas al servicio de la ciudad: una galería de fotos colaborativa, una guía de comercio de proximidad, un sistema de campañas y reclamaciones conectado al Ayuntamiento, visores de presupuestos participativos y la web para comparar programas electorales. No tenemos ataduras económicas ni políticas. Nuestros únicos “jefes” sois vosotros: los vecinos y vecinas de Valladolid.


Este artículo de opinión ha sido creado gracias a las valiosas aportaciones de varios miembros de la comunidad y de miembros de distintas asociaciones vecinales de nuestros barrios.

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